30 de mayo de 2014

Fin a la vida.


A lo largo de toda su vida se preguntó cómo fue posible que terminara así, tenía metas por cumplir, tenía sueños y terminó de la peor forma, lo que siempre odio, lo que siempre pidió porque no le pasara. Ya no tiene esperanzas de salir adelante, encerrada en su pieza que es su departamento solo sabe llorar en silencio y odiarse, odiar en todo lo que hizo para llegar ahí. Solo sale para trabajar, ya no come, ya no sueña, ya no vive. Está sola, no tiene a nadie, cuando lo tuvo no supo apreciarlo hasta que la última persona que le quedaba la hizo llegar hasta donde esta hoy, la destruyó.
Ya no sale. Solo sale en las noches a hacer lo único que sabe hacer, lo que debe hacer ya no le queda otra debe hacerlo o quedar aún peor de lo que ya está, y después no le queda otra que volver; volver a aquella tortura de pensar de qué hizo con su vida para que terminara así.
Ya dejó de vivir, al verla todos creen que esta muerta; después de todo lo está. Ya no puede pensar, ya no quiere soñar, ya no quiere seguir con esto. Quiere que llegue el fin. Y el fin llegará. Porque mientras caminaba, con ojos llorosos y vista baja, hacia el encuentro de esa noche por no ver su fin llegó. Y después de mucho tiempo volvió a sonreír porque finalmente dejaría de sufrir.